lunes, 17 de septiembre de 2012

Melancolía (Acróstico)


Me temo que de nuevo ataco
Ese viejo recuerdo tuyo, 
Lata y pesar provoca
A este pobre corazón, 
No por más lo siento
Clavado hasta dentro.
Osado mi cerebro y
Lento mi corazón,
Ídolos del dolor,
Amantes de tu recuerdo.

martes, 28 de agosto de 2012

Tu bufanda en mi invierno....


Hoy portando aquella prenda que me enviaste, 
Noto que no solo me cubre el frío, 
Si no bien el horrible vacío, 
Que en esta alma hace poco dejaste.

Lamentablemente es cosa del pasado, 
Y hecho seguro que no te veo,
Pero más trágico mi reflejo,
Que en el espejo tristeza ha plasmado.

Lucho por alejarme y olvidarte,
Y de ese hermoso rostro separarme,
Para para así feliz dejarte,
En los brazos de otro gendarme.

Y así algún día entenderás,
Que no era grosería lo que hacía
Al dejarte libre por la vida
A la vista de un solo Mesías.

sábado, 21 de abril de 2012

El manual de un asesino (Parte XII)


11:20 p.m.
Al salir, el joven se dirigió a su auto, antes de entrar saco su celular y le marco a la chica de la fonda para avisarle que en poco tiempo llegaría a su hogar, colgó y al tratar de guardar su celular se dio cuenta de que había en su bolsillo algo que el no recordaba haber puesto ahí, lo saco junto con la foto y se percato de que era una hoja doblada con algo escrito en ella, la abrió y leyó:

"Lo he logrado, de algún modo he arruinado tus planes, ¿Sabes?, mi vida fue muy buena, crecí de la mejor forma que pude, tuve unos magníficos padres, logre amar, tuve una familia estupenda, no creo que pudiera pedir más a la vida, esto no significa que quiera o espere mi muerte, en realidad, siempre le he tenido un grado de temor, o bien pudo haber sido respeto, nunca he aprendido a identificarlos bien. Pero como te comente, todas las etapas deben de terminar, y en verdad me agrada la idea de que termine así, con todo lo bueno y lo malo que hice y sabiendo que va a terminar.

En este momento me encuentro firmando mi testamento, es increíble como la gente se preocupa por generar bienes a por mayor si cuando te retiras de este mundo no puedes llevar contigo ni la menor pizca de estos, si yo tengo todo lo que me rodea no ha sido precisamente por tener ambiciones o por querer tener más, lo tengo porque me lo he ganado a base de esfuerzo y trabajo, y tu mi estimado te lo has ganado de igual modo, es por ello que todo esto pasara a ser tuyo en muy poco tiempo.

Y bueno concluyendo esta nota, sé que lo puedes lograr, y sé que lo vas a lograr, pero quiero que siempre lo tengas en mente, esto que nosotros hacemos no es por gusto y no me gustaría ver otra generación haciendo lo que nosotros podemos terminar en estos momentos, haz todo lo posible para que no seamos más que una leyenda, un cuento, una idea que se de para que no vuelva a pasar con lo que ocurre en nuestro país, lucha con todo lo que tengas para que nada vuelva a ser como ahora, en tus manos dejo mi riqueza, mi vida, y lo que en algún momento fue mi destino…Y gracias por todo, los últimos años de mi vida no pudieron haber sido mejores, ya que más que haberlos pasado con un amigo, los pase con un hijo.”

EL joven sintió un impulso de regresar a donde el anciano, pero sus esfuerzos hubieran sido vanos, a estas alturas el ya estaría entrando en los conflictos de el brebaje que tomo, solo le confortaba que el modo en morir de su gran mentor no seria ni doloroso ni humillante, y que en su ideología tal vez y ahora se encuentre con aquella dama que en su momento supo amar.

12:00 a.m.
Tenía cinco segundos de ser tocado el timbre, el joven estaba algo nervioso por lo que estaba a punto de hacer. La puerta se abrió y de ella se asomo una linda joven con un vestido negro no muy corto de abajo y con un escote espléndido en la espalda.

J: ¿Se encuentra lista señorita?

La cara de la chica se puso de un rojo muy fuerte, que no dejo esconder su pena tomo su saco y con una sonrisa coqueta extendió su brazo.

S: Claro

El joven tomo su mano y sin soltarla acompaño a la chica al coche, abrió la puerta de este y volviendo a sostener su mano la ayudo a subir.

domingo, 8 de abril de 2012

El manual de un asesino (Parte XI)


10:40 p.m.
Por fin había llegado a su destino, la casa del anciano. Era una casa magna, con muchas habitaciones pero sola como ninguna, solo el anciano vivía en ella, y en realidad solo ocupaba tres cuartos; la cocina, el baño, y su propia recamara. 

El joven toco el timbre y espeto a que respondieran.

A: ¿Si?
J: Buenas noches, soy Roberto

Un sonido perturbador se oyó e inmediatamente la puerta fue abierta.

J: Veo que aun no arregla esa puerta anciano.
A: Ya ves, la edad me lo impide.
J: Desde que te conozco pones esa excusa para todas las cosas que no quieres hacer.
A: Y hasta la fecha no ha funcionado ¿Cierto? *Una mueca de risa se dibujo en su rostro*
J: Y nunca lo hará.

El anciano invito a pasar al joven a la sala, a pesar de que no ocupaba los cuartos todos estaban amueblados y limpios, cuando el joven le preguntaba por qué, él contestaba que más valía estar siempre preparados. Dentro de la sala se sentaron cada uno en un sillón diferente, el señor hizo sonar sus palmas e inmediatamente salió una muchacha con dos tasas de café.

M: ¿Como siempre joven Roberto?
J: Sí María, gracias.
M: ¿El de usted también señor Alonso?
A: No María, creo y esta vez improvisare.

El joven frunció un tanto el ceño y se le quedo viendo extrañado.

J: ¿Y ese cambio tan brusco?
A: ¿A qué te refieres?
J: Vamos, vamos, llevamos años de conocernos y si hay algo que te distingue es la rutina, y el que te salgas de ella es algo en verdad inusual.
A: Sí, eso lo se, pero recuerda que siempre es bueno probar cosas distintas.
J: No lo se, se me hace algo raro, y más viniendo de ti.
A: Vamos, ¿Acaso crees que planeo algo por un simple cambio tan ligero?

La mesera dejo todo lo necesario para que el anciano preparara su café y se fue inmediatamente.

J: Y bueno, ¿No piensas preguntar a que se debe mi visita?
A: Vamos Roberto, ¿Por quién me tiras?
J: ¿A poco crees saber a que vengo?
A: No creo, en realidad lo se, recuerda que nosotros pensamos casi igual y yo tuve e hice lo que tu tienes en mente y lo que vas a hacer hace ya varios años.
J: No entiendo
A: ¿Qué no entiendes?
J: Si es que sabes a lo que vengo, ¿Qué haces aquí?
A: Tu bien sabes que no le temo a la muerte.
J: Bien, pues esto le da una vuelta a mis planes.
A: ¿Crees?
J: Sí, tenía contemplados demasiados escenarios, pero nunca pensé algo similar.
A: Para serte sincero, estaría en la misma situación que tu, pero vamos, ¿En verdad no se te ocurre nada?
J: En realidad muchas cosas, pero siento raro e incomodo el momento, creo y lo más factible sería el pensar que cooperaras.
A: En realidad yo soy el que lo tiene todo planeado.
J: ¿Cómo?, ¿Acaso no aprecias tu vida?
A: Claro que la aprecio, y la estimo por todo lo que me brindo, pero todo tiene etapas, y mi ultima etapa ya se cumplió, el tiempo pasa sobre todos, y en mi cada vez afecta más, ya no soy el mismo joven de hace varios ayeres, y mis movimientos cada vez son más lentos, llegara el tiempo en el que sea un estorbo para ti y arruine todo lo que hemos logrado.
J: Pero, ¿En verdad todo terminara así?
A: Sí, además, recuerda que ya no tengo familia, mi esposa murió hace ya varios años, y bueno, tú eres lo más cercano a un hijo que he tenido.
J: ¿Acaso no le temes a la muerte?
A: Como tal, no. El universo no desecha nada, simplemente lo transforma, bien mi tiempo de transformar ha llegado.
J: Pues creo, y como siempre, tienes razón.
A: Obviamente, no por nada fui yo quien te entreno, tu trabajo ya esta simplificado, solo falta una de tus fantásticas pastillas.
J: ¿Así nada más?
A: Sí, tú te quedaras a cargo de todo, ¡Todo!
J: ¿De qué hablas?
A: Todo lo que tengo pasara a ser tuyo, mis bienes, mi hogar, mi servidumbre y sobre todo, mi historia. Todos aquí ya saben que el día de hoy es mi muerte, no todos decidieron seguir, pero aquellos leales, te acompañaran hasta la culminación de este sueño mutuo.

El joven estaba perplejo por todo lo que oía, pero no podía decir que no, una “orden” le había sido dada, y a pesar de que el planeaba esto desde el momento en que arribo a ese lugar no era precisamente lo que quería hacer para su mentor. Con un movimiento casi involuntario tomo la taza de café del anciano, la preparo tal u como el recordaba le gustaba que le sirvieran su café y de una bolsa de su traje tomo la píldora que había tomado con la foto y vertió el contenido en el café, dejo todo en su lugar y le acerco la taza al anciano.

A: Y bien, ¡Salud!
J: ¡Salud!

Por la cabeza del joven recorrían muchas ideas, sentimientos, emociones, todo concentrado en una cantidad de tiempo muy corta, sentía que lloraría por los sentimientos, pero sabía que tenía que contenerse, ¿Qué pensaría ese gran hombre que le había dejado toda su vida en las manos si lo veía así?, solo se levanto, se acercó al anciano y lo abrazo.


martes, 27 de marzo de 2012

El manual de un asesino (Parte X)


6:50 p.m.
Tras la clásica pregunta sobre a que lugar se dirigía y de haberle proporcionado la dirección de su departamento, el joven hecho la cabeza a la parte trasera del respaldo, era un Volkswagen un tanto traqueado por el uso, pero a pesar de todo muy cómodo.

J: ¡Que bonito Vocho!
C: ¿Verdad joven?, a mucha gente no le gusta este tipo de autos, pero a mi me encantan, por ello me esmero en cuidarlo que se vea de lo mejor.

El joven observo uno de los periódicos que tenia el taxista sobre el asiento de enfrente y pregunto:

J: ¿Y qué dicen las noticias de hoy?
C: Siéndole sincero, hoy en día solo compro el periódico por costumbre, si leo algo es solo los espectaculares, mi trabajo no me permite mucha facilidad de lectura, y es más fácil que los pasajeros lo lean, pero ya no es como antes, a muchos ya no les interesa la lectura, y menos de ese tipo.
J: Ya veo, que mal que en este país se tenga esa cultura.
C: Así es, yo seria feliz si tuviera el tiempo necesario para poder leer aunque sea un periódico en el día, pero ya ve, el trabajo es el trabajo.
J: Pues sí, el trabajo es esencial, pero vamos, uno siempre tiene tiempo para lo que se proponga, más bien es el hecho si uno en verdad quiere hacerlo.
C: Eso sí, ni quien se lo niegue, creo y es más el que yo no quiera que el que no pueda, pero ya habrá tiempo para que lo haga. Si bien alcance a leer me parece que otra vez esta ese asesino serial en portada.
J: ¿Asesino?
C: Sí, ese que ahora esta dejando una marca en sus víctimas.
J: Oh sí, ya se de quien habla, de hecho es la segunda vez que me lo mencionan en el día, es curioso, pareciera que su popularidad esta incrementando.
C: ¿Popularidad?, más bien temor.
J: ¿Temor? Tenía entendido que sus asesinatos no son a cualquiera ¿O me equivoco?
C: Pues si lo pone así, no, en si sus asesinatos pareciera los tuviera ya planeados, y últimamente a atacado a la religión, política y farándula, un extraño trío si me lo pregunta.
J: Sí, extraño, pero eso significa que algo trae entre manos, un humano no se pone a matar gente porque si.
C: Bueno viéndolo así, quizás tenga razón, ¿Es usted psicólogo joven?
J: No, en realidad soy ingeniero, pero amo la lectura y más aquellas novelas policiacas, y ese es un perfil psicológico que para mi no encaja en una persona no cuerda.
C: Oh, ya veo, pues para no ser psicólogo parece tener conocimientos muy buenos respecto a eso.
J: La lectura, mi amigo taxista, te brinda grandes y poderosos conocimientos, no por nada es que la lectura es la mejor arma contra todo.

El joven y el taxista siguieron platicando sobre el asesino, sus planes, sus estrategias, el modo que utilizaba y demás singularidades, el joven se sorprendía de la facilidad de habla y de los conocimientos con los que contaba el taxista, al parecer ver toda la ciudad y cada pasajero nuevo, le podrían brindar la capacidad y el don de tener un muy buen habla, y el joven disfrutaba mucho ese punto.

Por fin llegaron a su destino, el joven pago lo que marcaba el taxímetro y se despidió del taxista, pero antes de entrar le dio curiosidad el porque es que el taxi no se iba, el motor seguía apagado y no se había escuchado que lo encendiera, volteo y vio al taxista hojeando muy alegremente el periódico, el joven volvió a dar la vuelta y así mismo solo dijo "Hay unos que aun pueden salvar la humanidad, y son los que uno menos piensa"

6:20 p.m.
Llego a su hogar y sintió la necesidad de volver a bañarse, al fin y al cabo iba a salir en la noche, lo hizo y al terminar, en lugar de agarrar otro taje confeccionado, tomo uno un tanto nuevo, o eso era lo que aparentaba, en si solo lo había utilizado una vez… la primera vez que asesino.

Se puso el traje y saco solo la foto que en la mañana había tomado del cajón y una pequeña píldora, todo lo demás lo dejo en el otro traje, sintió que aun era muy temprano, y como aun se sentía cansado de la caminata decidió acostarse, puso su alarma a las nueve, cerró todas las cortinas y se acostó en su cama.

9:20 p.m.
El joven ya había levantado y el traje portaba, tenía la tele en el canal de las noticias y precisamente estaba una noticia acerca del asesino "Valla" se dijo a si mismo " Espero y la fama no se me suba a la cabeza", dio una sonrisa cínica, tomo las llaves del coche y bajo al sótano del edificio, que era donde se encontraba el suyo, nunca había sido de su agrado el conducir, pero no era muy seguido ir a media noche con una dama a lado por la ciudad, así que bajo, encendio el coche y salió por el portón.

10:20 p.m.
El tráfico era terrible, y no era para menos, todo mundo por fin había salido de su trabajo, y las primeras fiestas del fin de semana estaban por comenzar. En uno de los tantos semáforos en los que se tuvo que parar, vio a una niñita vendiendo unas rosas artificiales muy lindas y decidió comprar dos, una roja y una negra, ya que no había preparado ningún presente para su cita nocturna.