sábado, 21 de abril de 2012

El manual de un asesino (Parte XII)


11:20 p.m.
Al salir, el joven se dirigió a su auto, antes de entrar saco su celular y le marco a la chica de la fonda para avisarle que en poco tiempo llegaría a su hogar, colgó y al tratar de guardar su celular se dio cuenta de que había en su bolsillo algo que el no recordaba haber puesto ahí, lo saco junto con la foto y se percato de que era una hoja doblada con algo escrito en ella, la abrió y leyó:

"Lo he logrado, de algún modo he arruinado tus planes, ¿Sabes?, mi vida fue muy buena, crecí de la mejor forma que pude, tuve unos magníficos padres, logre amar, tuve una familia estupenda, no creo que pudiera pedir más a la vida, esto no significa que quiera o espere mi muerte, en realidad, siempre le he tenido un grado de temor, o bien pudo haber sido respeto, nunca he aprendido a identificarlos bien. Pero como te comente, todas las etapas deben de terminar, y en verdad me agrada la idea de que termine así, con todo lo bueno y lo malo que hice y sabiendo que va a terminar.

En este momento me encuentro firmando mi testamento, es increíble como la gente se preocupa por generar bienes a por mayor si cuando te retiras de este mundo no puedes llevar contigo ni la menor pizca de estos, si yo tengo todo lo que me rodea no ha sido precisamente por tener ambiciones o por querer tener más, lo tengo porque me lo he ganado a base de esfuerzo y trabajo, y tu mi estimado te lo has ganado de igual modo, es por ello que todo esto pasara a ser tuyo en muy poco tiempo.

Y bueno concluyendo esta nota, sé que lo puedes lograr, y sé que lo vas a lograr, pero quiero que siempre lo tengas en mente, esto que nosotros hacemos no es por gusto y no me gustaría ver otra generación haciendo lo que nosotros podemos terminar en estos momentos, haz todo lo posible para que no seamos más que una leyenda, un cuento, una idea que se de para que no vuelva a pasar con lo que ocurre en nuestro país, lucha con todo lo que tengas para que nada vuelva a ser como ahora, en tus manos dejo mi riqueza, mi vida, y lo que en algún momento fue mi destino…Y gracias por todo, los últimos años de mi vida no pudieron haber sido mejores, ya que más que haberlos pasado con un amigo, los pase con un hijo.”

EL joven sintió un impulso de regresar a donde el anciano, pero sus esfuerzos hubieran sido vanos, a estas alturas el ya estaría entrando en los conflictos de el brebaje que tomo, solo le confortaba que el modo en morir de su gran mentor no seria ni doloroso ni humillante, y que en su ideología tal vez y ahora se encuentre con aquella dama que en su momento supo amar.

12:00 a.m.
Tenía cinco segundos de ser tocado el timbre, el joven estaba algo nervioso por lo que estaba a punto de hacer. La puerta se abrió y de ella se asomo una linda joven con un vestido negro no muy corto de abajo y con un escote espléndido en la espalda.

J: ¿Se encuentra lista señorita?

La cara de la chica se puso de un rojo muy fuerte, que no dejo esconder su pena tomo su saco y con una sonrisa coqueta extendió su brazo.

S: Claro

El joven tomo su mano y sin soltarla acompaño a la chica al coche, abrió la puerta de este y volviendo a sostener su mano la ayudo a subir.

domingo, 8 de abril de 2012

El manual de un asesino (Parte XI)


10:40 p.m.
Por fin había llegado a su destino, la casa del anciano. Era una casa magna, con muchas habitaciones pero sola como ninguna, solo el anciano vivía en ella, y en realidad solo ocupaba tres cuartos; la cocina, el baño, y su propia recamara. 

El joven toco el timbre y espeto a que respondieran.

A: ¿Si?
J: Buenas noches, soy Roberto

Un sonido perturbador se oyó e inmediatamente la puerta fue abierta.

J: Veo que aun no arregla esa puerta anciano.
A: Ya ves, la edad me lo impide.
J: Desde que te conozco pones esa excusa para todas las cosas que no quieres hacer.
A: Y hasta la fecha no ha funcionado ¿Cierto? *Una mueca de risa se dibujo en su rostro*
J: Y nunca lo hará.

El anciano invito a pasar al joven a la sala, a pesar de que no ocupaba los cuartos todos estaban amueblados y limpios, cuando el joven le preguntaba por qué, él contestaba que más valía estar siempre preparados. Dentro de la sala se sentaron cada uno en un sillón diferente, el señor hizo sonar sus palmas e inmediatamente salió una muchacha con dos tasas de café.

M: ¿Como siempre joven Roberto?
J: Sí María, gracias.
M: ¿El de usted también señor Alonso?
A: No María, creo y esta vez improvisare.

El joven frunció un tanto el ceño y se le quedo viendo extrañado.

J: ¿Y ese cambio tan brusco?
A: ¿A qué te refieres?
J: Vamos, vamos, llevamos años de conocernos y si hay algo que te distingue es la rutina, y el que te salgas de ella es algo en verdad inusual.
A: Sí, eso lo se, pero recuerda que siempre es bueno probar cosas distintas.
J: No lo se, se me hace algo raro, y más viniendo de ti.
A: Vamos, ¿Acaso crees que planeo algo por un simple cambio tan ligero?

La mesera dejo todo lo necesario para que el anciano preparara su café y se fue inmediatamente.

J: Y bueno, ¿No piensas preguntar a que se debe mi visita?
A: Vamos Roberto, ¿Por quién me tiras?
J: ¿A poco crees saber a que vengo?
A: No creo, en realidad lo se, recuerda que nosotros pensamos casi igual y yo tuve e hice lo que tu tienes en mente y lo que vas a hacer hace ya varios años.
J: No entiendo
A: ¿Qué no entiendes?
J: Si es que sabes a lo que vengo, ¿Qué haces aquí?
A: Tu bien sabes que no le temo a la muerte.
J: Bien, pues esto le da una vuelta a mis planes.
A: ¿Crees?
J: Sí, tenía contemplados demasiados escenarios, pero nunca pensé algo similar.
A: Para serte sincero, estaría en la misma situación que tu, pero vamos, ¿En verdad no se te ocurre nada?
J: En realidad muchas cosas, pero siento raro e incomodo el momento, creo y lo más factible sería el pensar que cooperaras.
A: En realidad yo soy el que lo tiene todo planeado.
J: ¿Cómo?, ¿Acaso no aprecias tu vida?
A: Claro que la aprecio, y la estimo por todo lo que me brindo, pero todo tiene etapas, y mi ultima etapa ya se cumplió, el tiempo pasa sobre todos, y en mi cada vez afecta más, ya no soy el mismo joven de hace varios ayeres, y mis movimientos cada vez son más lentos, llegara el tiempo en el que sea un estorbo para ti y arruine todo lo que hemos logrado.
J: Pero, ¿En verdad todo terminara así?
A: Sí, además, recuerda que ya no tengo familia, mi esposa murió hace ya varios años, y bueno, tú eres lo más cercano a un hijo que he tenido.
J: ¿Acaso no le temes a la muerte?
A: Como tal, no. El universo no desecha nada, simplemente lo transforma, bien mi tiempo de transformar ha llegado.
J: Pues creo, y como siempre, tienes razón.
A: Obviamente, no por nada fui yo quien te entreno, tu trabajo ya esta simplificado, solo falta una de tus fantásticas pastillas.
J: ¿Así nada más?
A: Sí, tú te quedaras a cargo de todo, ¡Todo!
J: ¿De qué hablas?
A: Todo lo que tengo pasara a ser tuyo, mis bienes, mi hogar, mi servidumbre y sobre todo, mi historia. Todos aquí ya saben que el día de hoy es mi muerte, no todos decidieron seguir, pero aquellos leales, te acompañaran hasta la culminación de este sueño mutuo.

El joven estaba perplejo por todo lo que oía, pero no podía decir que no, una “orden” le había sido dada, y a pesar de que el planeaba esto desde el momento en que arribo a ese lugar no era precisamente lo que quería hacer para su mentor. Con un movimiento casi involuntario tomo la taza de café del anciano, la preparo tal u como el recordaba le gustaba que le sirvieran su café y de una bolsa de su traje tomo la píldora que había tomado con la foto y vertió el contenido en el café, dejo todo en su lugar y le acerco la taza al anciano.

A: Y bien, ¡Salud!
J: ¡Salud!

Por la cabeza del joven recorrían muchas ideas, sentimientos, emociones, todo concentrado en una cantidad de tiempo muy corta, sentía que lloraría por los sentimientos, pero sabía que tenía que contenerse, ¿Qué pensaría ese gran hombre que le había dejado toda su vida en las manos si lo veía así?, solo se levanto, se acercó al anciano y lo abrazo.


martes, 27 de marzo de 2012

El manual de un asesino (Parte X)


6:50 p.m.
Tras la clásica pregunta sobre a que lugar se dirigía y de haberle proporcionado la dirección de su departamento, el joven hecho la cabeza a la parte trasera del respaldo, era un Volkswagen un tanto traqueado por el uso, pero a pesar de todo muy cómodo.

J: ¡Que bonito Vocho!
C: ¿Verdad joven?, a mucha gente no le gusta este tipo de autos, pero a mi me encantan, por ello me esmero en cuidarlo que se vea de lo mejor.

El joven observo uno de los periódicos que tenia el taxista sobre el asiento de enfrente y pregunto:

J: ¿Y qué dicen las noticias de hoy?
C: Siéndole sincero, hoy en día solo compro el periódico por costumbre, si leo algo es solo los espectaculares, mi trabajo no me permite mucha facilidad de lectura, y es más fácil que los pasajeros lo lean, pero ya no es como antes, a muchos ya no les interesa la lectura, y menos de ese tipo.
J: Ya veo, que mal que en este país se tenga esa cultura.
C: Así es, yo seria feliz si tuviera el tiempo necesario para poder leer aunque sea un periódico en el día, pero ya ve, el trabajo es el trabajo.
J: Pues sí, el trabajo es esencial, pero vamos, uno siempre tiene tiempo para lo que se proponga, más bien es el hecho si uno en verdad quiere hacerlo.
C: Eso sí, ni quien se lo niegue, creo y es más el que yo no quiera que el que no pueda, pero ya habrá tiempo para que lo haga. Si bien alcance a leer me parece que otra vez esta ese asesino serial en portada.
J: ¿Asesino?
C: Sí, ese que ahora esta dejando una marca en sus víctimas.
J: Oh sí, ya se de quien habla, de hecho es la segunda vez que me lo mencionan en el día, es curioso, pareciera que su popularidad esta incrementando.
C: ¿Popularidad?, más bien temor.
J: ¿Temor? Tenía entendido que sus asesinatos no son a cualquiera ¿O me equivoco?
C: Pues si lo pone así, no, en si sus asesinatos pareciera los tuviera ya planeados, y últimamente a atacado a la religión, política y farándula, un extraño trío si me lo pregunta.
J: Sí, extraño, pero eso significa que algo trae entre manos, un humano no se pone a matar gente porque si.
C: Bueno viéndolo así, quizás tenga razón, ¿Es usted psicólogo joven?
J: No, en realidad soy ingeniero, pero amo la lectura y más aquellas novelas policiacas, y ese es un perfil psicológico que para mi no encaja en una persona no cuerda.
C: Oh, ya veo, pues para no ser psicólogo parece tener conocimientos muy buenos respecto a eso.
J: La lectura, mi amigo taxista, te brinda grandes y poderosos conocimientos, no por nada es que la lectura es la mejor arma contra todo.

El joven y el taxista siguieron platicando sobre el asesino, sus planes, sus estrategias, el modo que utilizaba y demás singularidades, el joven se sorprendía de la facilidad de habla y de los conocimientos con los que contaba el taxista, al parecer ver toda la ciudad y cada pasajero nuevo, le podrían brindar la capacidad y el don de tener un muy buen habla, y el joven disfrutaba mucho ese punto.

Por fin llegaron a su destino, el joven pago lo que marcaba el taxímetro y se despidió del taxista, pero antes de entrar le dio curiosidad el porque es que el taxi no se iba, el motor seguía apagado y no se había escuchado que lo encendiera, volteo y vio al taxista hojeando muy alegremente el periódico, el joven volvió a dar la vuelta y así mismo solo dijo "Hay unos que aun pueden salvar la humanidad, y son los que uno menos piensa"

6:20 p.m.
Llego a su hogar y sintió la necesidad de volver a bañarse, al fin y al cabo iba a salir en la noche, lo hizo y al terminar, en lugar de agarrar otro taje confeccionado, tomo uno un tanto nuevo, o eso era lo que aparentaba, en si solo lo había utilizado una vez… la primera vez que asesino.

Se puso el traje y saco solo la foto que en la mañana había tomado del cajón y una pequeña píldora, todo lo demás lo dejo en el otro traje, sintió que aun era muy temprano, y como aun se sentía cansado de la caminata decidió acostarse, puso su alarma a las nueve, cerró todas las cortinas y se acostó en su cama.

9:20 p.m.
El joven ya había levantado y el traje portaba, tenía la tele en el canal de las noticias y precisamente estaba una noticia acerca del asesino "Valla" se dijo a si mismo " Espero y la fama no se me suba a la cabeza", dio una sonrisa cínica, tomo las llaves del coche y bajo al sótano del edificio, que era donde se encontraba el suyo, nunca había sido de su agrado el conducir, pero no era muy seguido ir a media noche con una dama a lado por la ciudad, así que bajo, encendio el coche y salió por el portón.

10:20 p.m.
El tráfico era terrible, y no era para menos, todo mundo por fin había salido de su trabajo, y las primeras fiestas del fin de semana estaban por comenzar. En uno de los tantos semáforos en los que se tuvo que parar, vio a una niñita vendiendo unas rosas artificiales muy lindas y decidió comprar dos, una roja y una negra, ya que no había preparado ningún presente para su cita nocturna.


sábado, 10 de marzo de 2012

El manual de un asesino (Parte IX)


5:00 p.m.
Bajo en bellas artes, una estación sin igual, tenía uno de los palacios más espectaculares del país y por el cual se le daba este nombre a la estación, el palacio de bellas artes, algunas veces había entrado en el, unas por alguna tarea, otras por alguna exposición que se llevaba adentro que le intereso, otras más por algún concierto, y algunas por una cita interesante, no tenía planes de entrar este día, solo esta merodeando esos lugares que le agradaban, en su juventud frecuentaba este lugar y era padre el poder visitar esas rutas de vez en cuando, antes de que pudiera dar un paso para regresar llego a el un tipo que supuestamente vendía información de todo lo que se podía ver adentro, para que si es que eras estudiante te fuera más fácil hacer tus trabajos, obviamente yodo era una farsa, él ponía un precio un tanto elevado, que a forma de sus engaños parecía una ganga, pero lo cierto era que dentro del palacio te proporcionaban toda esa información gratis y mejor aun, a color no eran esas copias raras que cuando en verdad las leías ni siquiera tenían coherencia, el joven solo lo mito y dijo "No gracias , ya tengo suficientes folletos" el tipo lo vio con desprecio y se alejó para ir con una pareja de extranjeros que de vieron muy interesados en la información, "Estúpida sociedad" volvió a decir y camino hacia la torre latinoamericana.

5:20 p.m.
La torre latinoamericana, una torre de inmenso tamaño y que en realidad él nunca había sabido qué o para qué estaba ahí, en si desde que tenía cerca de 4 años no había vuelto a subir al extremo mas alto de esta.

5:30 p.m.
El joven camino en dirección al centro, a lo que era en zócalo, recorriendo una gran cantidad de tiendas, que a pesar de ser modernas conservaban esa fachada rústica y antigua que tenían la mayoría de edificios de esa zona, un gran pasaje que te remiraba a la era antigua de un hermoso país.

5:45 p.m.
El zócalo, todavía era algo temprano así que la bandera aun no era removida, se veía espléndida como ondeaba con ese aire tan cómodo que se sentía, estibo rondando por ahí un buen tiempo, aun abundaban varios vendedores en esa zona, algunos vendiendo pelotas pequeñas con tiras de colores, unos vendiendo globos, otros vendiendo papalotes o inclusive algún tipo de alimento. El joven volteo a ver el palacio nacional, ese lugar donde el presidente año con año se dedicaba a dar el clásico grito de la independencia, ese lugar donde después de las primeras elecciones en las que pudo votar se dio cuenta de como esa estúpida sociedad eligió una de las personas mas estúpidas para la presidencia, pero claro que mas podía esperar si en este país la ignorancia abunda, y una cara bonita, al igual que en las telenovelas de la tarde, siempre gana todo.

6:30 p.m.
Después de un buen tiempo de recordar y caminar por esas calles se dio cuenta que había llegado hasta Allende, volteo a ver su reloj y al ver la hora supuso que la fonda ya la habían cerrado y habían terminado de limpiar, en ese lugar solo sirven comidas así que en las tardes ya estaba cerrado, saco su celular y busco el nombre de esa muchacha, se quedo pensando un momento en que le iba a decir y cuando se decidió presiono el icono de llamar.

S: ¿Bueno?
J: Si, habla Roberto, el chavo que fue a comer hoy.
S: Ah... Este ¡Hola!

Se podía notar un gran nerviosismo en su voz, al parecer él no era el único nervioso en esta conversación.

J: Bueno como te podrás dar cuenta note tu nota, y sinceramente me dio gusto el hacerlo, sé que puede sonar un tanto raro el que te invite de este modo, pero hoy en la noche tengo una reservación para cenar, el problema es que es algo tarde ¿No se si tendrías algún inconveniente en acompañarme?

S: No (Se apresuró a decir), estaría encantada en ir con usted, pero ¿Cómo nos veríamos?

J: Debido a que será ya noche no me gustaría que se expusiera a algún peligro, por lo que, si gustas, paso por ti a tu casa.

S: Eso seria estupendo...

El joven tomo la dirección de la chica, y después de un alegre despido sonrió y colgó, no se imagino que algo así fuera a suceder en un día como hoy,  "Es curioso, el destino da muchas vueltas a la vida" se dijo a si mismo, se paro en la calle y espero a que un taxi pasara.

martes, 28 de febrero de 2012

El manual de un asesino (Parte VIII)


3:35 p.m.
El metro estaba vacío, era curioso, era la hora pico tanto para estudiantes como para trabajadores, subió en dirección "cuatro caminos" se sentó en un lugar libre, no sabía el porqué, no eran muchas las estaciones que iba a recorrer.

3:45 p.m.
Estaba en la estación normal, antes de que las puertas cerraran entro un niño muy andrajoso, tenía toda la cara sucia, no tenía zapatos y consigo llevaba un bote de plástico un trapito igual de sucio que sus prendas. Al entrar, el pequeño se inca y se dispuso a tratar de limpiar los zapatos de los pocos pasajeros del vagón, al llegar al joven, este le hizo un ademan indicándole que el no, algunos lo vieron con caras diversas, el joven simplemente volvió a su posición y recordó porqué ya no le daba dinero a ese tipo de gente. Hace varios años, cuando aun se encontraba en la preparatoria, en una de las habituales salidas que tenía con sus compañeros, decidió seguir a un niño que al igual que al que acababa de pasar tenían el mismo fin, lo siguieron todo un vagón, luego yodo el metro, y todos quedaron estupefactos por la cantidad de dinero que había recolectado en un cuanto tiempo, ninguno quiso indagar más sobre lo que podría pasar con el dinero que ese pequeño junto, pero era defraudaste que de algo por el estilo fuera la causa de que muchos niños no pudieran terminar sus estudios.

4:00 p.m.
Bajo en la estación colegio militar, bajo y subió las escaleras para no cruzar la calle, paso por los torniquetes y en la ultima escalera le vino una memoria, en ese lugar cuando aun asistía a la secundaria, un tipo le había acomodado un golpe en el ojo justamente días antes de cumplir los 15 años, el tipo argumento que con anterioridad él había golpeado a uno de sus primos y lo venia a defender, cosa que nunca fue así, y al ver el error se dio la vuelta y se fue. El joven siguió su camino y de un susurro solo se escucho "estúpida sociedad" 

4:20
El joven llevaba ya varios minutos parado frente a esa vieja secundaria, fue la secundaria donde asistió por tres años, un muy buen tiempo, pasaba mas el tiempo y conforme pasaba recordaba más y más todos esos momentos que pasaron ahí, sus amores, desamores, sus amigos, la gente que nunca le agrado, los errores que cometió, las oportunidades que tuvo y no supo aprovechar, el tonto del grupo, el loco, la bonita, la dejada, la que era fea y después fue hermosa, la que era hermosa y se convirtió en una vasca, muchos recuerdos e ideas abundaban la cabeza del joven, era sorprendente lo que podes vivir en tres años de tu vida.

4:30 p.m.
Era notorio que solo estaba perdiendo el tiempo, el solo esperaba que diera la hora adecuada, esa hora para poder cometer su objetivo.

4:40 p.m.
Volvió a tomar el metro con dirección a Tasqueña, con la diferencia de que ahora había un poco más de gente, supuso que la mayoría eran trabajadores de alguna oficina ya que iban con sacos y cara de aburrimiento, y viendo como entraban y bajaban nuevas personas, se iba dando cuenta de sus expresiones de cansancio y aburrimiento, ¿Para que conseguir un trabajo bueno de es que te vas a sentir así?, yo prefiriera cualquier cosa a esa, se dijo a si mismo.